SEMBRANDO RESPETO POR MEDIO DE NUESTRA COMUNICACIÓN

¿DÓNDE SE FUE LA FELICIDAD?
febrero 28, 2014
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SEMBRANDO RESPETO POR MEDIO DE NUESTRA COMUNICACIÓN

SEMBRANDO RESPETO POR MEDIO DE NUESTRA COMUNICACIÓN

Somos seres sociales por naturaleza, relacionales siendo la comunicación el medio por el que nos vinculamos siendo la palabra hablada, el gesto, la expresión del rostro o del cuerpo medios por los cuales yo me comunico con los demás; que yo me relaciono. Lograr una comunicación clara y fluida es nuestro deseo y en este sentido está comprobado que lo que mejor logra despejar el ruido o la interferencia que se podría producir en todo proceso de comunicación, en todo dialogo con los demás es una comunicación basada en el respeto; entendiéndose por ruido todo elemento que interfiere en la comunicación; y puede ir desde un ruido como tal a aspectos de la propia persona que emite el mensaje como también del que recibe el mensaje, del entorno o del medio por donde se trasmite el mensaje.

Entonces la pregunta que surge es: ¿Por qué no aprender a comunicarnos mejor; es decir desde el respeto?
El primer respeto, desde donde parte todo, es el respeto hacia una/o misma/o.
Según el diccionario de la Real Academia española el vocablo RESPETO viene del latín respectus, que quiere decir atención, consideración, miramiento, deferencia; por tanto el primer acto de atención, miramiento y consideración es tenerlo con nosotros/as mismos/as y sería; escucharnos, atendernos y QUE responde a cuestiones como; ¿Qué queremos?, ¿Por qué lo queremos?, ¿Qué esperamos que suceda?, ¿Qué esperamos que no suceda?, ¿Qué nos pasa?; y si vemos que no podemos; buscar ayuda, ¿a quién?, ¿dónde?….
Estas cuestiones son muestra de que nos estamos atendiendo, mirando, escuchándonos; es decir son señales de que nos estamos respetando. Desde este lugar comunicarnos con los demás más que una dificultad se convierte en fuente de satisfacción y bienestar.

ESTILOS DE COMUNICACIÓN QUE NO FAVORECEN UNA COMUNICACIÓN EFICAZ

Son estilos que usamos las personas a la hora de relacionarnos y que no favorecen la creación de vínculo sano y que más bien ocasionan malestar, ansiedad y estrés.

ESTILO INHIBIDO

Es cuando en la interacción con los demás la persona tiene tendencia a la sumisión, la pasividad a adaptarse rozando la “perfección” a los deseos de los demás sin contar con sus deseos, intereses, sentimientos u opiniones.

Conductas que reflejan un estilo inhibido:
1. La persona no expresa lo que piensa, lo que siente, lo que quiere y espera que los demás hagan lo que ella espera de ellos; es decir casi que los demás tienen que adivinar lo que le pasa, siente o piensa.
2. El miedo le frena a la hora de decir no a peticiones de los demás; el temor a sentirse luego culpable o a que le rechacen puede más.
3. No se atreven a defender sus derechos porque suelen valorar o tener en mayor estima a los otros/as que a el/ella mismo/a.
4. Tienden a no manifestar ciertas emociones por miedo al “qué dirán y/o a no dar la talla” emociones como; desagrado, ira, ternura que tampoco se permiten sentirlas.

ESTILO AGRESIVO

Es un estilo opuesto al anterior, un estilo también de no respeto. No se respeta los derechos, sentimientos e intereses de los demás; reflejando en la comunicación cierta agresividad.

Conductas que reflejan un estilo agresivo:
1. A primera vista parecen personas sinceras, directas pero los demás pueden percibirlos como personas hostiles, exigentes o amenazantes en sus comentarios.
2. Suelen hablar en nombre de “la sinceridad y la congruencia” a la hora de opinar; produciendo en la audiencia no respeto a sus derechos y sentimientos. Porque más que sinceridad en sus comentarios es justificación y un afán de “ganar” en la conversación porque creen que ceder es igual a perder.
3. Suelen experimentar en mayor medida sentimientos de ira, hostilidad, ansiedad, frustración.

SUGERENCIAS

Ante esta realidad, lo esperable y deseable es convertirse en personas con una sana autoestima, con habilidades que fomenten la buena comunicación y vínculos basados en el respeto.

Rubén González Ceballos nos dice en su libro – Guía para la formación y crecimiento personal del joven – así como otros estudios llevados a cabo en gente que es altamente efectiva en sus relaciones con capacidades y habilidades creadoras de ambientes saludables tanto laborales como sociales; que estas personas poseen las siguientes características:

1. Suelen ser personas que se alejan de imágenes ideales no cercanas a la realidad
2. Son personas que tienen a alejarse de los “deberías”
3. No se creen que son ellos/ellas quienes deberían satisfacer las expectativas de los demás.
4. Valoran mucho el ser real, la sensibilidad y la aceptación hacia los demás y todo lo que le rodea. Buscan la autenticidad, la realidad.

Por tanto para empezar a ser respetuoso/a con uno/a mismo/a es observarnos cómo nos relacionamos; cómo nos comunicamos, con honestidad.
Es un asunto de querer vivir y vivir bien porque el valor y la dignidad personal no va unido al dinero y la fama que poco influye o afecta al que tengo al lado y sí más bien influye el convertirse en una persona digna de respeto que es la mayor de todas las riquezas tanto para uno/a misma como para los demás.

Elisa C. Garrido Carrión

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